lunes, febrero 10, 2014

Jagten (La caza), de Thomas Vinterberg

No es fácil digerir el tormento al que someten al protagonista de este drama (un Mads Mikkelsen formidable, en una terrorífica reencarnación de un moderno Job). El núcleo del relato estalla en pedazos ante la potencia de esas imágenes, más allá de la corrupción de la inocencia infantil o de la intransigencia y violencia de los prejuicios de una comunidad. El terrible pathos que encierra solo es recompensado por la enorme fuerza de dignidad estética, su gigantesca estatura artística. Es una lección de cine puro. Cualquier reflexión sobre esta especie de parábola moderna sobre el inocente condenado y expulsado de su comunidad no agota las posibilidades de este film. Imposible encerrarlo o limitarlo por cualquier juicio o sentimentalismo alguno. Sólo queda hundirnos junto al apátrida en ese naufragio moral. La fortaleza interior del condenado y su dignidad nos conmueven hasta el clímax de su media hora final: una protesta en la casa de Dios que parece quebrarnos desde dentro, en contraposición a la belleza angelical de un coro infantil.

domingo, febrero 09, 2014

La gran belleza, de Paolo Sorrentino


Rodada con gran maestría y con el hechizo suficiente como para recomendar a cualquiera esta experiencia cinematográfica, "La gran belleza" me ha provocado, no obstante, cierto desencanto: como si toda esa belleza no acabara de embriagarme. Como sátira social de la clase ociosa y rica de Roma, me parece una obra limitada, llena de lugares comunes y con un cierto gusto por lo caricaturesco o lo guiñolesco. Por fortuna, está claro que existe un contrapunto en el tema fundamental del film: la búsqueda de la belleza en todas sus formas, como remedio al hastío de una vida gastada en los placeres materiales y en la nostalgia de un amor juvenil perdido. Sin embargo, siento que esos dos mundos del desencantado Jap Gambardella nunca acabaran de reconciliarse, como si lo grotesco hubiera contaminado o emponzoñado esas maravillosas imágenes de obras de arte en clarooscuro, quebradizas santas o la mudez de tantos siglos sobre las ruinas de la vieja y hermosa ciudad. No hay suficiente tensión o dialéctica entre la belleza y la miseria, entre la crisis espiritual del hastiado protagonista, y los ridículos placeres de la aristocracia social o cultural: una cita frustrada entre Fellini e Ingmar Bergman en las viejas calles de Roma.

jueves, marzo 28, 2013

"Tabú" de Miguel Gomes




En una de mis incursiones furtivas por estrenos recientes, he topado con esta película estrenada en 2012 y dirigida por el portugués Miguel Gomes. Se trata de una película que debería formar parte de mi memoria sentimental y cuya huella espero que quede marcada durante mucho tiempo ¿Qué razones tengo para amar este film? Se trata de un film rodado en blanco y negro, que ahonda en las formas del cine mudo, usando elementos minimalistas e imágenes poéticas para contarnos una terrible historia de amor, y que comparte también las mismas pretensiones de parte del cine europeo más prestigioso en su empeño en abrir o forzar los códigos estéticos que el cine clásico (el norteamericano, sobre todo) estaba imponiendo en el arte de narrar. Sabemos que estas aventuras autoriales no siempre son sinónimo de calidad como atestiguan anualmente los festivales europeos. Por tanto, ¿qué diferenciaría esta película de Miguel Gomes de otras? ¿Hay motivos para preferirla a películas como, por ejemplo, The Artist? Existen razones objetivas a las que podemos empezar apelando: el gran trabajo de actores (actrices, sobre todo, como la sobresaliente Teresa Madruga), una fotografía maravillosa y un equilibrio entre su forma poética depurada y una historia de amor narrada con originalidad. Además, es una hermosa historia de amor. Otra razón para querer esta película es que está llena de detalles que la enriquecen: comienza con un hermoso preludio donde se narra la triste historia del explorador que, incapaz de olvidar a su esposa muerta, se deja comer por los cocodrilos, y que está jalonado por las hermosas notas de Joana Sá, que recuerdan a Satie. Este romance es el que da el tono de cuento a toda la película, con el tono de irrealidad que pide esta historia y los personajes excéntricos que la pueblan: Pilar, Aurora, Santa o el amigo pintor de Pilar que le regala cuadros y se queda dormido en el cine mientras Pilar llora (una escena hermosa, con el fondo del "Tú serás mi baby" de Les Surfs, una canción que volveremos a oír en el grupo de Ventura, ya en su época de los 50). 


Hay varios elementos que sirven de unión entre estos mundos tan antitéticos: la historia del explorador que parece estar viendo Pilar sola en el cine, la película que ve con el amigo y que emociona a Pilar, o la propia locura o maldición que arrastra Aurora. También el cocodrilo parece un nexo de unión entre esos dos mundos: el amor nunca quebrado entre el explorador y la esposa muerta, la demencia de la anciana Aurora y sus recuerdos africanos, y la propia pasión amorosa nacida entre Aurora y Ventura. El mismo paisaje es un hermoso reflejo del estado del alma de los protagonistas: los días de lluvia en la que la bondadosa y cándida Pilar pasa sus días en el consuelo de ayudar al prójimo y tal vez lamentando (no lo sabemos) no haber vivido de forma apasionada en compañía de alguien al que amar. Esa misma llluvia de diciembre que anteceden a la enfermedad y muerte de Aurora, en contraste con el paisaje luminoso de la colonia africana donde sucede su historia de amor con Ventura. El resto de elementos, que en otras películas se antojan caprichosos y forzados (el lirismo de las imágenes, el tono literario, la voz en off, etc.), aquí encuentran creo el contexto adecuado. Como otros grandes films (los de Yasujiro Ozu por ejemplo), aquí las bellas imágenes respiran con naturalidad ofreciéndonos una de esas lecciones del cine:la de enseñarnos a observar de nuevo todo aquello que en la vida diaria se nos revela como algo inmediato e inadvertido.


domingo, enero 20, 2013

The Master, de Paul Thomas Anderson



Desconcertante. Así podría calificar una de las películas más esperadas del año. El sexto film de Paul Thomas Anderson ahonda aún más en la negrura que su anterior ("There Will Be Blood", en España conocida como "Pozos de ambición") aun conservando ciertos paralelismos con esa obra protagonizada por Daniel Day Lewis. ¿Es The Master un mal film? En absoluto, al menos la realización es impecable y la interpretación de los protagonistas excelente como cabía esperar. Pero, ¿de qué trata The Master o qué pretende contarnos? Es dificil decirlo, pero tal vez habría que intentar formularlo negativamente ¿Qué es lo que no pretender contar?
En primer lugar, no se trata (al menos no es lo fundamental) de una crítica de la manipulación religiosa. Cualquier percepción de este tipo sesgaría un film que escapa de interpretaciones restrictivas.
Dirigamos pues la mira al conflicto entre la pareja protagonista: el choque de ese meteorito a la deriva que es Freddie Quell (un extraordinario y creíble Joachim Phoenix, casi al borde de la sobreactuación) con el iluminado Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman). Este conflicto no termina de mutar o de explotar en ninguna dirección conocida. De forma consciente, se evita todo tipo de trascendencia que permita al espectador digerir ese pathos o justificar de algún modo a los personajes. La experiencia, con la ausencia de toda sentimentalidad, sin llegar a incomodar, termina siendo algo insatisfactoria.
Una tercera vía que ayude a explicar algo del trasfondo, sería indagar en su sentido moral. En este caso, se alude a la imposibilidad de vivir sin Maestros. Es casi una protesta contra la autoridad tiránica de la fe, de las religiones, o de Dios. Sin embargo, cualquier consideración moral palidece ante el personaje de Freddie Quell, indómito, salvaje, cuyo único objetivo es la autodestrucción. Ésta es una de las diferencias con respecto a "Pozos de ambición", en la que la amoralidad destructiva de Daniel Plainview aún guardaba un cierto eco de rebelión individual. En "The Master", Paul Thomas Anderson, opta por privarnos de esa ilusión, ofreciendo esa posibilidad de vivir sin fe a un personaje tan miserable y nihilista como Freddie Quell. Lejos queda pues de la maravillosa redención de esos personajes hundidos de "Magnolia". Casi un canto a la vida en medio de sus sombras. Ahora hay casi un cierto placer en la negritud, muy difícil de justificar para quien espere recibir cómodas o placenteras compensaciones estéticas.


Philip Seymour Hoffman, The Master


Amy Adams, sobresaliente en su papel de déspota, manejando los hilos de la secta

jueves, agosto 30, 2012

El porqué de mis peinados





El disco de la cabra

En medio de mi vida universitaria, alguien cubrió mi dosis mensual de novedades musicales prestándome una cinta de casete (una grabación de una grabación de una grabación del Cd original). Entonces mi pobreza me impidió dar el salto a lo digital, y yo seguía echando a volar por el balcón los carretes de cinta magnética de 90 Maxell que se me estropeaban. Recuerdo bien esas mañanas en las que las canciones de este disco ponían la banda sonora a mi vida de estudiante holgazán. Aún me traen el eco de todas esas mañanas soleadas en Huelva. Luego me compré el disco en cd, y descubrí también que con estos soportes podía asustar a los pájaros, y que dejaran de invadir el balcón.

“Muérete, la línea llega a la muñeca”

Después de dinamitar la banda, cerca del nuevo siglo, la carrera de Antonio Luque/Sr. Chinarro siguió evolucionando, y poco a poco las canciones de ese disco empezaron a vivir en horfandad. Aun siendo el padre biológico de la criatura, Antonio Luque parecía preguntarse ¿Cómo podía él aceptar la paternidad de un disco mal producido, mal cantado, con una instrumentación de mercadillo de gitanos, con los arreglos estrafalarios y bizarros de Belmonte, y esperar que la gente lo amara? ¿Cómo se creó este hermoso artefacto que ni él mismo entendía? Hay algo indefinible en ese disco: el hechizo, el aire de sueño, con sus letras incomprensibles, su extraña mezcla de tonos sombríos de los 80 con los aires arrabaleros del sur y sobre todo esa sensación de melancolía que transmite en todo momento. Desde entonces, Antonio Luque quedó convertido en rey de los mendigos, esos seres que oían una y otra vez el disco, siempre circular, girando como una noria, con esa tristeza y melancolía que tienen las norias al anochecer.

Chaufferette

Hay un aire enloquecido en las canciones, como si sólo giraran hacia delante... y casi no hay pausas entre canciones, no hay respiro, como si la canción siguiente se avergonzara de la anterior, y quisiera abandonarla en una continua fuga.

La metamorfosis es la metáfora de los cuerpos

Las letras también sufren ese vértigo de ir hacia delante, de querer derivar en otra cosa. Así, bajo escenarios reales, aunque distorsionados, de la cultura local (bares, verbenas, catedrales de Sevilla, afiladores, el tío de la cabra), o la cultura popular (cómics), late la lógica surrealista de Antonio Luque, como si fuera una película sevillana de Fellini. Así, las palabras mudan, se contaminan o retuercen como en un cuadro de Dalí. Las imágenes se transforman o metamorfosean. La metáfora se hace cuerpo, conformando esa belleza elusiva que forma el cuadro de El porqué de mis peinados. 



El disco se puede oír en Spotify

domingo, junio 03, 2012

Dedos pegajosos





He aquí uno de los discos más excitantes y sexys de la historia del rock. Olvídate de que este disco forma parte de todas las enciclopedias académicas del rock (ese museo muerto donde pululan revistas como la que tomó su nombre de este grupo -¿o fue de la canción de Dylan?-), o de que cualquier político o banquero sería capaz de tatarearte el "Satisfaction" o de que Jagger, Richards y compañía pasaron de ser una máquina sexual a convertirse en un deportivo de lujo, una maldita máquina que sólo devora billetes.

Devolvamos pues al rock todo lo rebelde y liberador que tiene, expulsándolo los museos y de los anuncios de coches o refrescos, ya que en este disco hay grandes canciones y mucho, mucho groove. Es el alma corrompida de los Rolling recibiendo su arte del mismísimo diablo: incluye trips estupendos como "Sway" (rugidos calentorros para intoxicar el ambiente) o "Can't You Hear Me Knocking" (con su genial ritmo vacilón, en la que se incluyen percusiones y vientos). También incluye excelentes baladas como "Wild Horses" (emotiva balada sureña, que podría rivalizar, como excepción, con algunas de las buenas canciones de los Beatles), "I Got The Blues" (vanmorrisoniana y con hammond), la morbosa "Sister Morphine" (con un excelente desarrollo como si el mejor Dylan se topara en un antro oscuro con la Velvet), o "Moonlight Mile" (entre lo fúnebre y lo psicodélico). Además, incluye temas canónicos como "Brown Sugar" o el protopunk "Bitch". Buenos complementos son también "You Gotta Move" (un blues primitivo, como todo blues se narra más de cien años de historia de los negros: desde su esclavitud en los campos de trabajo a su liberación (con toda la dignidad, rebeldía y sexualidad vinculadas a esta gente), y la sureña "Dead Flowers". La depravada portada (Andy Warhol) es otro punto a favor de este disco.

Botín is satisfaction

Podéis oír este disco en Spotify

viernes, abril 06, 2012

Grupos favoritos de los 80 (Parte 1)

Joy Division




La tercera vez que oí "Closer" (estaba de oferta el disco y sabía que eran una referencia de los 80) pasé miedo. Desde entonces soy incapaz de ver algo de sentido del humor en Joy Division. Tal vez sea un humor críptico como el de Kafka o Samuel Beckett, pero, claro, ellos no eran epilépticos, ni se ahorcaron como el cantante Ian Curtis. Esa negritud ya se manifiesta en los nombres del grupo, primero Warsaw, con el nombre de una ciudad fría, que fue destruída en la segunda guerra mundial, y después con la "División de la alegría", típico de muchos grupos a comienzos de los ochenta de sacar a la luz episodios del nazismo que la pulcra sociedad occidental deseaba barrer debajo de la alfombra. O también en las fotos del grupo más famosas de Anton Corbijn, siempre con el paisaje nevado e industrial al fondo. Más que un paisaje, parece un estado de ánimo. Tras la muerte de Ian Curtis, el resto de la banda formó New Order, un nuevo orden, más allá de las tinieblas y autodestrucción del post-punk.

Favoritos:
1. Closer (1980) 4'5/5
2. Unknown Pleasures (1979) 3'5

Canción favorita:
1. Love Will Tear Us Apart" (1980), editada como single fuera del disco.
2. "Twenty Four Hours" (1980), propia del punk en cámara lenta de Joy Division, con crescendo de rabia y angustia.
3. "Shadowplay" (1980)
4. "The Eternal" (1980), casi ambiental, su rastro se puede detectar en parte del post-rock inglés de los 90, desde Bark Psychosis, Disco Inferno o Piano Magic.
5. "Decades" (1980), dibujando extraños paisajes sintéticos. Este tema psicótico es el que cierra el disco, y te va inundando el alma como un chute de halo frío.

Vídeo: Love Will Tear Us Apart

New Order

Discos:
1. Low-Life (1985) 3'5
2. Power, Corruption & Lies (1983) 3'5
3. Technique (1989) 3/3'5

Canciones favoritas:
1. "Blue Monday" (1983)
2. "Bizarre Love Triangle" (1986)
3. "The Perfect Kiss" (1985)
4. "Leave Me Alone" (1983)
5. "Vanishing Point" (1989)

The Fall




Un iniciado en la música pop que oye hablar de una banda de post-punk llamada de The Fall:
-Oye ¿y qué disco o canciones me recomiendas?
-Pues mira, entre discos de estudio y directo (sin contar singles, rarezas y caras b) tienen más de 50 discos, y casi todas las canciones suenan igual. Sus fans los consideran todos buenos, por lo que te vale casi cualquiera, o si no acudir a algunas de las recopilaciones editadas de la banda.
Está claro que The Fall (y su "simpático" cantante Mark E. Smith) son una línea aparte e incomodan a cualquier redactor de una enciclopedia de la música rock. Como yo sólo he oído unos pocos discos, no se puede contar mi orden de selección dentro de la fallología:

Favoritos:
1. Hex Enduction Hour (1982) 4/4'5
2. This Nation's Saving Grace (1985) 4
3. Live at the Witch Trials (1979) 3'5

No rateado: Perverted by Language (1983)
No oídos: el resto de su extensa discografía

Canciones favoritas:
1. "The Classical" (1980)
2. "Leave The Capital" (1981)
3. "Hit The North" (1987)
4. "Bombast"/Cruiser's Creek" (1985)
5. "Mountain Energy" (2003)

Vistos en directo: una vez (Sevilla, Festival de Territorios 2011). La banda muy profesional y Mark E. Smith borracho como de costumbre (no conté cuántas veces se le cayó el micrófono al suelo).

U2



Favoritos:
1. The Joshua Tree (1987) 4/4'5
2. Boy (1980) 4
3. War (1983) 3'5/4
4. Achtung Baby (1992) 3'5
5. The Unforgettable Fire (1984) 3/3'5

Canciones favoritas:
1. "New Year's Day" (1983), esta canción sencilla con todos los trucos guitarrísticos de The Edge y la voz apasionada (que muchas veces roza la megalomanía) de Bono es una de los mejores del repertorio de U2. Aun con el sonido de los 80 ha envejecido muy bien.
2. "The Unforgettable Fire" (1985), Bono con falsete en otra de las canciones épicas de U2 con gran orquestación y cierto halo siniestro de los 80.
3. "Sunday Bloody Sunday" (1983)
4. "Red Hill Mining Down" (1987), elijo ésta de su mejor disco por ser de las que más me gustaba en aquella época y por ser menos sobreexpuesta que el resto de canciones. Creo que Bono consigue ser apasionado sin sonar afectado, y la canción y el grupo están a expensas de él todo el tiempo.
5. "I Will Follow" (1980)

The Cure



Favoritos:
1. Disintegration (1989) 4/4'5
2. Wish (1992) 4/4'5
3. Pornography (1982) 3/3'5
4. Seventeen Seconds (1980) 3/3'5
5. Boys Don't Cry (1980) 3

Sin ratear: The Head on the Door (1985)

Canciones favoritas:
1. "Apart" (1992)
2. "Lovesong" (1989)
3. "Just Like Heaven" (1987)
4. "Pictures of You" (1990)
5. "A Forest" (1980)

Robyn Hitchcock



Una pista para descubrir a un gran grupo: que Ira Kaplan (Yo La Tengo) los mencione como referencia, y que el director Jonathan Demme sea un enamorado de ellos ¿Veis qué fácil? En el caso del segundo funciona con Talking Heads, con The Feelies y con el genial Robyn Hitchcock. Tres grandes artistas, enormes, excitantes, con gran mojo. Si encima Ira Kaplan y Jonathan Demme coinciden ni te cuento. Robyn Hitchcock en sus distintas versiones (incluyendo los formidables The Soft Boys) no sólo dignifican una década de la música popular, sino que estoy seguro que es capaz de salvar vidas. Su sentido del humor, su excentricidad, erotismo, su enorme sensibilidad componiendo canciones y esa sensación de libertad que transmite tiene un poder enorme en almas sensibles como nosotros. Y todo eso sin él saberlo.

Favoritos:
1. Robyn Hitchcock and The Egyptians "Fegmania!" (1985) 4
2. Robyn Hitchcock & the Venus 3 "Propellor Time" (2010) 4
3. Robyn Hitchcock "I Often Dream of Trains" (1984) 3'5/4
4. Robyn Hitchcock & the Venus 3 "Goodnight Oslo" (2009) 3'5/4
5. Robyn Hitchcock "Eye" (1990) 3'5

Con The Soft Boys:
"Underwater Moonlight" (1980) 4/4'5

Canciones favoritas:
1. Robyn Hitchcock and The Egyptians "Madonna Of The Wasps" (1989), estupenda canción con guitarras jangle, un Robyn Hitchcock convencido en su fraseo, y órganos de contrapunto.
2. Robyn Hitchcock and The Egyptians "Heaven" (1984)
3. Robyn Hitchcock and The Egyptians "Balloon" (1988) otra canción con ritmo contagioso, palmas y fantásticas guitarras.
4. Robyn Hitchcock "The Man Who Invented Himself" (1981), otra canción sencilla tocada con dos acordes de piano y guitarra, pero con tal convencimiento que acaba trascendiendo.
5. Robyn Hitchcock "I Often Dream of Trains" (1984), otro tema vástago de Syd Barrett incluida en uno de sus mejores discos.

De The Soft Boys:
1. "Only The Stones Remain" (1980, bonus track), una canción con un mojo tremendo, no siquiera The Fall tiene un tema tan bueno
2. "Kingdom Of Love" (1980), otra canción con aires psicodélicos de los 60, pero que en los Soft Boys suenan frescos.
3. "I Wanna Destroy You" (1980)

The Feelies



Más allá del lugar donde se apearon The Velvet Underground o Television, surge esta grandísima banda. En este caso, con un pie en la psicosis urbana del punk de extirpe neoyorquina y con otro en las raíces del folk-rock, como otros grupos de jangle de los 80. Esta bipolaridad se manifiesta por un lado en el delirio y locura de sus guitarras y batería, cabalgando enloquecidas de fiereza urbana, pero purgándolas de ese sentido de negatividad del punk mediante formas más humorísticas y excéntricas. Por otro lado, y sin perder el sentido del delirio, los Feelies pusieron la mirada en la raíces, evitando con emoción todo rastro de cinismo en su libertad, al igual que hicieron otros grupos de los ochenta como REM. Es por eso que adoro a esta banda, por mostrar que el secreto de la vida se basa en un juego entre distintas fuerzas y energías que nos invaden (eros y tanatos, lo angelical y lo demoníaco, lo profano y lo sagrado).

Favoritos:
1. Crazy Rhythms (1980) 4'5 Total sentido de libertad. Con discos como éste, los ochenta empezaron muy bien
2. The Good Earth (1986) 4 Un disco más apegado a las raíces y más calmado, con hermosas canciones sin perder de vista sus señas de identidad.
3. Only Life (1988) 3'5
4. Time For A Witness (1991) 3/3'5
5. Here Before (2011) 3

Canciones favoritas:
1. "On The Roof" (1986)
2. "The Boy With Perpetual Nervousness" (1980) todo el disco es una locura por lo que podía haber puesto "Fa Ce Lá" o "Loveless Love" como ejemplos. Es excitante cabalgar sobre el ritmo frenético de las guitarras o la batería.
3. "The High Road" (1986)
4. "Only Life" (1988)
5. "Nobody Knows" (2011)

R.E.M.



Favoritos:
1. Murmur (1983) 4
2. Life's Rich Pageant (1986) 4
3. Document (1987) 3'5/4
4. Automatic For The People (1992) 3'5/4
5. Green (1988) 3'5

Canciones favoritas:
1. "Gardening At Night" (1982)
2. "Fall On Me" (1986)
3. "Find The River" (1992)
4. "World Leader Pretend" (1988)
5. "The One I Love" (1987)

The Replacements



A pesar de que no gozaron del éxito que sí tuvieron otras grandes bandas como REM, yo estoy aquí para hacerles justicia, y jurar por los huesos de Kurt Cobain que "Pleased To Meet Me" es una obra maestra a la que rinden homenaje (ellos lo hicieron a Alex Chilton de Big Star) grandes grupos como Wilco o Nirvana.

Favoritos:
1. Pleased To Meet Me (1987) 4'5
3. Let It Be (1984) 3/3'5
3. Tim (1985) 3

Cancines favoritas:
1. "The Ledge" (1987)
2. "Alex Chilton" (1987)
3. "Can't Hardly Wait" (1987)
4. "Hold my life" (1985)
5. "I Will Dare (1984)

Sonic Youth



Favoritos (revisar):
1. EVOL (1986) 4
2. Sister (1987) 3'5
3. Dirty (1992) 3'5
4. Daydream Nation (1988) 3'5
5. Goo (1990) 3'5

Canciones favoritas:
1. "Teen Age Riot" (1988), esto es Sonic Youth para que me entendáis.
2. "Tunic (Song For Karen)" (1990), ésta canción psicótica sobre la cantante de los Carpenters tenía además un buen vídeoclip
3. "Youth Against Fascism" (1992), una canción sencilla si lo comparamos con los estándares de esta banda. El título y la canción me gustan. Escuchar esto en el instituto me hacía sentir cool (aunque en realidad era un cero a la izquierda).
4. "The Diamond Sea" (1995), con justicia uno de los temas más valorados de la banda. Es emotiva, experimental y con un aire juguetón y surrealista ¿qué más quieres?
5. "Ça Plane Pour Moi" (1992), me gustó mucho esta versión de Plastic Bertrand. Fue uno de mis primeros contactos con Sonic Youth. Luego oí la original y comprobé que es (sin esa distorsión de guitarras) igual de desquiciada.
6. "Drunken Butterfly" (1992)/ "Bull In The Heather" (1994), ¿qué hacían Sonic Youth en Geffen? Bueno, aparte de darle un caché arty al sello y de que hablamos de una apuesta a largo plazo (venden menos que cualquier artista famosillo en un año, pero a la larga pueden terminar vendiendo más) entiendo que debieron de existir abundantes fricciones entre un negocio y las pretensiones artísticas de la banda. Lo que parece cierto es que el "Nevermind" de Nirvana había despertado el apetito de la industria musical así que seguro que le plantearon a Sonic Youth que querían un himno para las masas. Pues esto es lo más cercano que le pudieron dar.