jueves, marzo 28, 2013

"Tabú" de Miguel Gomes




En una de mis incursiones furtivas por estrenos recientes, he topado con esta película estrenada en 2012 y dirigida por el portugués Miguel Gomes. Se trata de una película que debería formar parte de mi memoria sentimental y cuya huella espero que quede marcada durante mucho tiempo ¿Qué razones tengo para amar este film? Se trata de un film rodado en blanco y negro, que ahonda en las formas del cine mudo, usando elementos minimalistas e imágenes poéticas para contarnos una terrible historia de amor, y que comparte también las mismas pretensiones de parte del cine europeo más prestigioso en su empeño en abrir o forzar los códigos estéticos que el cine clásico (el norteamericano, sobre todo) estaba imponiendo en el arte de narrar. Sabemos que estas aventuras autoriales no siempre son sinónimo de calidad como atestiguan anualmente los festivales europeos. Por tanto, ¿qué diferenciaría esta película de Miguel Gomes de otras? ¿Hay motivos para preferirla a películas como, por ejemplo, The Artist? Existen razones objetivas a las que podemos empezar apelando: el gran trabajo de actores (actrices, sobre todo, como la sobresaliente Teresa Madruga), una fotografía maravillosa y un equilibrio entre su forma poética depurada y una historia de amor narrada con originalidad. Además, es una hermosa historia de amor. Otra razón para querer esta película es que está llena de detalles que la enriquecen: comienza con un hermoso preludio donde se narra la triste historia del explorador que, incapaz de olvidar a su esposa muerta, se deja comer por los cocodrilos, y que está jalonado por las hermosas notas de Joana Sá, que recuerdan a Satie. Este romance es el que da el tono de cuento a toda la película, con el tono de irrealidad que pide esta historia y los personajes excéntricos que la pueblan: Pilar, Aurora, Santa o el amigo pintor de Pilar que le regala cuadros y se queda dormido en el cine mientras Pilar llora (una escena hermosa, con el fondo del "Tú serás mi baby" de Les Surfs, una canción que volveremos a oír en el grupo de Ventura, ya en su época de los 50). 


Hay varios elementos que sirven de unión entre estos mundos tan antitéticos: la historia del explorador que parece estar viendo Pilar sola en el cine, la película que ve con el amigo y que emociona a Pilar, o la propia locura o maldición que arrastra Aurora. También el cocodrilo parece un nexo de unión entre esos dos mundos: el amor nunca quebrado entre el explorador y la esposa muerta, la demencia de la anciana Aurora y sus recuerdos africanos, y la propia pasión amorosa nacida entre Aurora y Ventura. El mismo paisaje es un hermoso reflejo del estado del alma de los protagonistas: los días de lluvia en la que la bondadosa y cándida Pilar pasa sus días en el consuelo de ayudar al prójimo y tal vez lamentando (no lo sabemos) no haber vivido de forma apasionada en compañía de alguien al que amar. Esa misma llluvia de diciembre que anteceden a la enfermedad y muerte de Aurora, en contraste con el paisaje luminoso de la colonia africana donde sucede su historia de amor con Ventura. El resto de elementos, que en otras películas se antojan caprichosos y forzados (el lirismo de las imágenes, el tono literario, la voz en off, etc.), aquí encuentran creo el contexto adecuado. Como otros grandes films (los de Yasujiro Ozu por ejemplo), aquí las bellas imágenes respiran con naturalidad ofreciéndonos una de esas lecciones del cine:la de enseñarnos a observar de nuevo todo aquello que en la vida diaria se nos revela como algo inmediato e inadvertido.


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