lunes, noviembre 28, 2005

Excusas para viajantes

No me he ido de casa aunque eso les parezca a quienes ven habitualmente las persianas echadas. Tampoco he tenido un ataque de locura transitoria como dicen mis enemigos que me vieron estos días acechando a todas horas junto a mi mujer la línea 2 de autobuses de Sevilla con una maleta con las ruedas rotas y una bolsa de viaje raída por mi gata. Si he robado un poco de tiempo de mis obligaciones profesionales es para ofrecer disculpas a todos aquellos (sé que son poquitos, pero agradecido estoy) que alguna vez visitan mi casa para ver cómo estoy. Me acabo de comprar un piso y no he dispuesto de tiempo ni de Internet en casa para escribir ni para visitar los blogs que más me gustan. Mis compañeros se ríen de mi pelo hirsuto y mi barba enmarañada, y me felicitan por compartir con ellos su risa de funcionarios felices de clase media. Debo de parecerme al hombre de las cavernas. La razón, que tiene todo el aspecto de un funcionario de hacienda o un vendedor de enciclopedias, me ha convencido para tomarme unas copitas con ella y leerme sus recetas mientras yo tomaba nota y asentía dando sorbitos a la realidad. Prefiero no pensar que tengo una hipoteca que justifique tener un trabajo y un trabajo para tener una hipoteca pues me echo a temblar. Desde hoy vivo en el nuevo piso que nos hemos comprado. He pavimentado el suelo con cajas, libros, películas y discos mientras intento traducir las indicaciones de la librería Billy. Mi gata está encerrada dentro de un armario, mi mujer extenuada de hacer la mudanza con el bonobús entre los dientes. Y yo que debo mostrar fortaleza intento no perder la razón entre tanta cordura de cuentas bancarias, altas telefónicas y muebles de Ikea. Cuando salga del trabajo me suscribiré al Marca para no perder contacto con la realidad. Cuando paséis cerca de donde vive este bloguero acordaos de visitarlo alguna vez. Yo cuando pueda (será muy pronto) escibiré más entradas. Un abrazo a todos.

Habrá que leer más poesía para curarnos de esta vida

"Todavía no soy viejo, primavera,
todavía me zumba en las sienes tu voz"
Agustín García Calvo

5 comentarios:

Tu madre dijo...

que cabrón....

tengo que leer tu blog para enterarme de que te has comprado un piso....

si es que nos falta comunicación...

kiriakov dijo...

Lo sssienntooo... es que era una sorpresa. Besitos. Ya te escribiré.

siloam dijo...

jeje, el punto final de la poesía de G. Calvo chapó!

pablo rosenzvaig dijo...

peor que cambiarse de piso es quedarse cuando otra se va. Estoy un poco en eso asi que sólo quería viajar un rato a otro lugar del mundo.....a veces uno es tan patético como una canción de mekano.....pero bueno.....

Anónimo dijo...
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