domingo, agosto 21, 2005

Lágrimas en celuloide

Para los amantes del cine y los pañuelitos de papel, os ofrezco una colección de estampas con momentos lacrimógenos de películas de cine, la mayoría bastante conocidas.

Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica (1948)
Esta película italiana rodada en un clima de posguerra y con actores no profesionales narra la historia de un pobre hombre (Ricci) que busca con desesperación la bicicleta que necesitaba para poder seguir trabajando y que le ha sido hurtada. Esa desesperación le hace al final intentar robar una pero es prendido por una masa de gente que le insulta y le empuja hasta que, la presencia del hijo de Ricci, les lleva a dejarlo marchar. La película termina con los dos caminando cogidos de la mano y con lágrimas en un cierre de gran amargura pero dando un ejemplo de humanidad y dignidad.

Las noches de Cabiria de Federico Fellini (1959)
Giulietta Masina, la ingenua prostituta Cabiria, sufre su último desengaño amoroso. La vemos al final humillada y de nuevo sola después de haberse salvado de las malas intenciones del fingido amante. Su llanto va confundiéndose con la algarabía y la música de la gente (con una pieza bellísima de Nino Rota), dibujando en su rostro una tímida sonrisa.




Desayuno con diamantes de Blake Edwards (961)
Holly Golightly (Audrey Hepburn), un espíritu libre amante del lujo, sale del taxi corriendo en la escena final de esta película basada en la novela de Truman Capote (y que generosamente le cambian al final para nuestra alegría y fe en el amor ), para buscar bajo la lluvia a su gato y al amor que acaba de rechazar (un guapetón George Peppard), uniéndose los tres (sí, el gato también) en un abrazo bajo la melancólica música del Moon River de Henry Mancini.



Manhattan de Woody Allen (1979)
Woody Allen y Mariel Hemingway en el blanco y negro de Manhattan. Él se ha enamorado de Diane Keaton e intenta convencerte a ti, que eres joven y guapa, para que borres tu atracción hacia él. Cuando ya sabes que el amor y las promesas han acabado lloras. Él entonces intenta consolarte y te acaricia el pelo, mezclándose en ese gesto el amor, la compasión y lo paternal. Parece comprender que existe una delgada línea que divide los juegos amorosos y la heridas.



Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore (1988)
Una película de sentimientos, por decirlo de algún modo, sobrecargados, pero que encierra al final el momento más emocionantemente cinéfilo de la historia. En la sala de cine vacía se proyectan las imágenes censuradas con los recortes de besos en blanco y negro de las películas de la infancia del protagonista. Cuando ya está acabando el tema de amor de Andrea Morricone hemos agotado toda nuestra reserva de Kleenex.

Algo pasa con Mary de Peter y Bobby Farrelly (1998)
En una de las escenas finales de esta divertidísima comedia de los Farrelly vemos el llanto desproporcionado, a lágrima viva, como el de un niño que se ha caído, de Ben Stiller al despedirse para siempre de su amor (Cameron Diaz). Claro que Cameron Diaz no lo podía dejar marchar como luego nos cantará Jonathan Richman.

Love actually de Richard Curtis (2003)
Comedia inglesa irregular, de historias cruzadas, con pocas pretensiones y una realización que a veces parece una mala digestión televisiva pero que tiene un momento para guardar en la memoria: una desonsolada Emma Thompson oyendo sola en el cuarto de matrimonio el Both Sides Now de Joni Mitchell, sabiendo que el regalo del collar de oro del marido (Alan Rickman) no iba dirigido a ella sino a una amante. Tristísimo. Al final, el Caroline No de los Beach Boys, tanto amor en el mundo de todos los colores que casi embriaga y todos contentos.

2 comentarios:

siloam dijo...

las tres primeras son inolvidables, entre fellini , Capote, woody...el resto, la música.
las otras ni se opinar.irregulares, eso. Será el verano, pero entre dvds de ahora, ayqe ví otra vez " juán nadie", y me pareció más genial que nunca, el todo vale, y el soñador de CAPRA.
Cine de verano.
saludos

kiriakov dijo...

Un saludo, Siloam. Gracias por acercarte a este diario