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Mostrando las entradas con la etiqueta Cine

La piel que habito

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Largas Colas en el Cine Alameda en Sevilla el segundo día en cartelera de la nueva película de Almodóvar. Comentamos impresiones en la puerta, y salió a relucir la pregunta de siempre sobre qué ha dicho tal crítico en España (Boyero en El País, Carlos Colón en el Diario de Sevilla), y parece que a estos expertos en el uso del bisturí no se han cortado a la hora de diseccionar a nuestro director más internacional. Recuerdo haber leído en su día con cierto morbo la crítica de Boyero con motivo del Festival de Cannes (después del disparo cruzado -aunque en vez de balas fueran cartas -envenenadas, eso sí- entre el director y el reputado oráculo de Boyero a propósito de su película anterior Los abrazos rotos ). En ese momento, yo me declaré neutral puesto que no soy el más almodovariano del lugar, y confieso que tengo bastantes lagunas en su filmografía. Eso sí, disfruté con la crítica de Boyero, muy aguda, y por supuesto afilada, pero casi sin exabruptos, ni subidas de tono, como un alt...

Jo, Qué noche de Scorsese

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Me gusta la fotografía del cine de los setenta, con sus tonos apagados, sucios, desvaídos, poco brillantes, en la que muchas veces una música de jazz alumbraba obsesiva un paisaje gris, como en bocanadas mugrientas de luz. En plena crisis del cine (la crisis económica hacía estragos como ahora), las películas pierden algo de color, los actores y actrices no acostumbran a ser tan guapos (sirva como ejemplo Gene Hackman), e interpretan a personajes poco heroicos. A su vez, los temas dejaron de a ser angélicos (resurgen las películas sobre drogas, corrupción y tramas políticas -el cine de Sydney Pollack o de Costa-Gavras, por ejemplo-, al calor de los escándalos políticos y de guerras como la de Vietnam), y es además la década dorada del porno, y los comienzos de la degradación del cine de terror -ese aliento maligno y frío que expulsaban los protagonistas del Exorcista no tenía parangón hasta entonces-. Jo, qué noche (1985), una de las mejores películas de Martin Scorsese, puede conside...

Misterios de América

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Porque la caratula y el título del disco recuerdan al comienzo de Terciopelo azul de David Lynch, y porque Anna Domino es mi cantante favorita para sonar en cualquier película de Lynch. Simplemente por eso, cada vez que oigo Mysteries of America, un disco de canciones de amor, me pregunto por qué se me ocurre pensar que sería la banda sonora perfecta para una película de sexo morboso y terror psicópata. Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986) es una de las mayores mascaradas firmadas por David Lynch, en la que bajo la apariencia de thriller, se representa otra historia repleta de humor negro, y con una ironía tan manifiesta (esos diálogos de enamorados, la descripción hecha a trazos vastos del psicópata Dennis Hopper -con su máscarilla de oxígeno, su bourbon, su complejo de Edipo, y toda su mala hostia-) , pero cuyo mayor acierto es que esa ironía está hecha para pasar inadvertida para los espectadores (vamos, no me vayáis a decir que os habíais creído que todo eso iba en serio). Funciona ...

Películas decadentes favoritas II: Lunas de hiel

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Aviso, polanskianos: Lunas de hiel es la obra maestra del maestro Roman Polansky, por encima incluso de obras maestras de lo fantástico como El quimérico inquilino, La semilla del diablo, La muerte y la doncella, o Repulsión (de otro género es Chinatown). Ahora os diré por qué: Todas las películas de Polansky que me gustan son siempre exageradas, inverosímiles, y por eso nos gusta etiquetarlas de fantásticas a veces, de terror otras. En realidad, son comedias de terror que exploran la angustia de no poder distinguir lo que es real o es falso, o cuando lo doméstico es asaltado por fuerzas oscuras, terroríficas, en una paranoia de dimensiones grotescas. En El quimérico inquilino (Le locataire) , Trelkovski (interpretado genialmente por el propio Polansky), es poseído hasta la locura por el espíritu suicida de la anterior inquilina; En Repulsión , las fobias sexuales de Catherine Deneuve se sintetizan en una imagen terrorífica final: un simple retrato de familia; o el terrorífico em...

Películas decadentes favoritas. I

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Comienzo un apartado de una serie de recomendaciones de películas maravillosas e hiperdecadentes de esas que dan ganas de ver un sábado por la noche, cuando todos tus amigos han optado por salir, y tú no tienes ganas porque: a) Llueve o ventea o hace frío b) aún le debes dinero a tu hermana, y amenaza con chivarse a tus padres con algún sonrojante episodio clandestino, si no se lo devuelves ya... con intereses c) la cena te ha sabido asquerosa porque aún te dura la resaca del viernes d) eres como yo, y ya te sientes mayorcito para irte todos los sábados de copeo. Bueno, cualquier pretexto es bueno para ver una película de uno de mis directores favoritos: Paul Thomas Anderson (director de la magnífica Magnolia). Para los que no la hayan visto, debo decirles que es un homenaje al cine porno de los setenta, y a la crisis de esa industria a finales de los setenta y comienzos de los ochenta con la irrupción del formato vídeo. Y para los mitómanos, decirles que encontrarán aquí reunidos ...

Lágrimas en celuloide

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Para los amantes del cine y los pañuelitos de papel, os ofrezco una colección de estampas con momentos lacrimógenos de películas de cine, la mayoría bastante conocidas. Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica (1948) Esta película italiana rodada en un clima de posguerra y con actores no profesionales narra la historia de un pobre hombre (Ricci) que busca con desesperación la bicicleta que necesitaba para poder seguir trabajando y que le ha sido hurtada. Esa desesperación le hace al final intentar robar una pero es prendido por una masa de gente que le insulta y le empuja hasta que, la presencia del hijo de Ricci, les lleva a dejarlo marchar. La película termina con los dos caminando cogidos de la mano y con lágrimas en un cierre de gran amargura pero dando un ejemplo de humanidad y dignidad. Las noches de Cabiria de Federico Fellini (1959) Giulietta Masina, la ingenua prostituta Cabiria, sufre su último desengaño amoroso. La vemos al final humillada y de nuevo sola después de h...