Comienzo un apartado de una serie de recomendaciones de películas maravillosas e hiperdecadentes de esas que dan ganas de ver un sábado por la noche, cuando todos tus amigos han optado por salir, y tú no tienes ganas porque: a) Llueve o ventea o hace frío b) aún le debes dinero a tu hermana, y amenaza con chivarse a tus padres con algún sonrojante episodio clandestino, si no se lo devuelves ya... con intereses c) la cena te ha sabido asquerosa porque aún te dura la resaca del viernes d) eres como yo, y ya te sientes mayorcito para irte todos los sábados de copeo. Bueno, cualquier pretexto es bueno para ver una película de uno de mis directores favoritos: Paul Thomas Anderson (director de la magnífica Magnolia). Para los que no la hayan visto, debo decirles que es un homenaje al cine porno de los setenta, y a la crisis de esa industria a finales de los setenta y comienzos de los ochenta con la irrupción del formato vídeo. Y para los mitómanos, decirles que encontrarán aquí reunidos ...
Comentarios
Un saludo desde París. Enhorabuena, Kiriakov.
Ya deberíamos dejar de buscar verdades en este mundo de fábula y comenzar a inventar algo de realidad.
Un saludo desde París. Enhorabuena, Kiriakov.
8:24 PM