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Otros tres escritores excéntricos

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Juan José Arreola Mexicano, y como muchos otros escritores mexicanos (tres buenos ejemplos son Paz, Pitol o Monsiváis), su torrente sanguíneo está mezclado de una cultura donde conviven lo fantástico y lo maravilloso, lo pagano y lo religioso en una farsa notable que se auxilia, hasta la médula del absurdo, en el judeocristianismo, los fabularios, las coplas, o la alienación mercantilista. Así, toda esa antropología se enreda en su verbo exuberante, cómico, que rastrea bajo nuestra herencia literaria, su subsuelo absurdo, barroco, carnavalesco, creando una cosmología imposible, donde se citan Kafka (aunque en Arreola deriva en un humor más transparente), o Góngora (véase el sampleado en "Los alimentos terrestres"). Marcel Schwob Un escritor enfermo sabe a veces que una de las cartas que posee para vencer a la muerte es la libertad de su escritura. Escritor amado por Arreola, por Borges por Bolaño o por Stevenson (ambos sempiternos enfermos, y buscando el reposo en las isla...

Exploradores del abismo

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Titula Vila-Matas su última obra, una colección de cuentos sensacionales, cuya obra maestra del ilusionismo es el último relato: "Porque ella no lo pidió", sobre alguien deseoso de convertise en el personaje de una ficción o de convertir a alguien real en un personaje de relatos, o las dos cosas a la vez. Es un relato impresionante sobre cómo desaparecer en la literatura. Un relato de misterio, sobrenatural, de horror y de humor (porque el mejor horror nos da risa, al igual que Polansky se reía con su risa horrorosa sobre las ruinas de su vida). Miento, no es un relato de horror, o sí, sí que es un relato de horror si un médium es capaz de conseguir materializar un espíritu y, al mismo tiempo, es capaz de convertir en fantasma a un ser real. Vila-Matas es ese médium, es el huésped oculto en la casa de otros, es el asesino de lectores que pasan por la vida creyendo que sus vidas son reales, y es a la vez el asesinado por sus personajes, en un final de novela negra donde t...

Regreso

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Hola de nuevo a todos, y perdón por no dar señales de vida, ... "Hola Kiriakov, dónde te habías metido?... "anda, anda, si es Kiriakov"... "mira, mamá, Kiriakov ha vuelto"... bueno, tranquilos, que me abrumáis. Os voy a decir dónde me había metido, aunque no sé si me vais a creer, es que es tan sorprendente que ni yo mismo me lo creo. He hecho un viaje... bueno, es que cada vez que lo pienso me dan escalofríos, vamos, es que ni lo imagináis... ya os contaré, ya os contaré... En fin, como he visto que estabais un poco aburridos desde que no tenéis noticias mías, y como protesta por lo poco que duraron los ochenta (sólo diez años, es que es de vergüenza), y el poco caso que se les hace a los suecos en Eurovisión (desde lo de aquellos cuatro horteras en chándal y que todo el mundo se tragó que eran dobles parejas), me había propuesto recomendaros un poco de música que viene de allí, de los países nórdicos, y de los ya lejanos ochenta. Sí, como Freddie Krueger, vu...

Chéjov

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Hace más de un año que empecé este blog (últimamente a una entrada por mes, y es que soy un vago sin remedio), y por fin he podido saldar una deuda conmigo mismo: la de hablar de mi escritor de cuentos favoritos Antón Chéjov. En realidad todo buen lector debería saldar la deuda que Chejov contrajo con sus propios personajes: la de haberlos convertido en unos miserables y en unos desposeídos... que es a su vez una deuda que todos tenemos con Chejov por descubrirnos a nosotros y enriquecer nuestra conciencia a través de esos micromundos. ¿Mucha deuda veo yo por ahí, no? Bueno, nos situamos como por arte de magia en la puerta de un hogar de la Rusia de finales del siglo XIX (Os preguntaréis ¿Cómo he podido llegar aquí?... no os preocupéis, no estáis muertos ni nada que se le parezca, son cosas de la fantasía, así que dejadme continuar por favor). Estábamos en el hogar de Yegorusha (¿Hace frío en Rusia? Pregunta un lector... vale, esto ya es demasiado, ¡Fuera! -un lector de este blog es o...

Brumas inglesas

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He querido reconstruir mi visión sentimental de los ochenta con canciones de grupos ingleses por los que siento una exagerada devoción que quiero compartir con todo el mundo. Descubrir estas canciones ha sido un privilegio que debo tanto al azar como a mi afán investigador. Lo que más valoro de estas canciones es que no son sólo preciosas sino que parecen conpartir un misterio común, como si cada una de ellas hablara de las otras, o como si fueran las páginas arrancadas a un misterioso texto sagrado. Yo me he puesto a buscar y releer esos textos de mi visión sentimental de ese paisaje perdido de los ochenta. Poco a poco voy releyendo ese libro como el que reconstruye una ciudad en ruinas. Esa ciudad es mi memoria perdida de los ochenta, mi vida no vivida, mis canciones no escuchadas. Toda religión tiene sus dioses. Si pudiera elegir a mis dioses mayores de los ochenta, elegiría a la trinidad formada por Joy Division , The Durutti Column y Talk Talk . En la medida en que estos tr...

Otra receta de canciones

Ya estoy de vacaciones y para celebrarlo pensaba daros una ración completa y postre de canciones grises y otoñales de grupos ingleses melancólicos y brumosos, pero he sufrido un ataque de optimismo (una de las ventajas de padecer un ligero trastorno bipolar), y he terminado seleccionando una lista paralela con canciones felices. Canciones felices o canciones ceremoniosas para mí no son sólo esas canciones exageradamente alegres o bellamente tristes capaces de tansformar estados melancólicos en luminosos, y ofrecernos un refugio contra las inclemencias del mundo, sino las que también pueden resumir en más o menos tres minutos muchos de nuestros anhelos, canciones que no sólo están hechas con un buen corazón y que expresan de forma pura un sentimiento concreto, sino que también pueden por un momento hacernos sentir liberados de este mundo, aquellas que parecen llevarnos por un momento más allá de nuestra existencia doméstica. Canciones que sean capaces de recordarnos que no sólo somos u...

Siete escritores excéntricos

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Recordando estas palabras de Sergio Pitol sobre el escritor excéntrico frente al escritor vanguardista se me ocurrió el tema de hoy. El canon no le estorba ni tratan de transformarlo. Su mundo es único, y de ahí que la forma y el tema sean diferentes. Las vanguardias tienden a ser ásperas, severas, moralistas; pueden proclamar el desorden, pero al mismo tiempo convierten ese desorden en algo programático. Les encantan los juicios; son fiscales; expulsar de cuando en cuando a un miembro es considerado como un triunfo. Excluyen el placer. Al combatir contra el pasado o un presente que repelen su escritura se carga de pésimos humores. En cambio, la escritura de un excéntrico casi siempre está bendecida por el humor, aunque sea negra. Ahí os dejo mi modesto tributo a unos cuantos excéntricos a los que he ido descubriendo en mi camino por los libros. Flann O'Brien. At-Swim-to-Birds No se sabe lo que más sorprende de esta obra (traducida al español En nadar dos pájaros o Dos pájaro...

Gracias por no leer

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Cuando a finales del año pasado salió Zebra, el tercer disco largo de Anari, recordé lo que nos enseñan los documentales de la 2 sobre las rayas de las cebras, que tienen como finalidad descomponer su silueta contra el horizonte, confundiendo a los depredadores. Creí probable que sirviera como metáfora de esta chica acostumbrada a mostrar en entrevistas cierto distanciamiento al verse caricaturiza con trazos gruesos a causa de las categorías naturales o a las proximidades accidentales que comparte (ser mujer, compositora o cantautora, vasca, y que se expresa en lengua euskera), y cierto temor a que las canciones queden encerradas o cartografiadas en otros mapas del mundo, heridas al tacto, como una mariposa, al recorrer con los dedos la piel de las canciones. Hasta los intentos de evitar esos lugares comunes produce cierta incomodidad: Cantautora ajena a los clichés , o cantautora Rock, Vasca conjugando Tradición y Modernidad , Compromiso estético ... No me extrañaría que Anari t...

La Banda Sonora de los Ochenta

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La otra noche me acordé (fruto del insomnio que me sobrevino la noche anterior a la vuelta del trabajo mientras se quemaba el domingo junto con el incienso de la Semana Santa en Sevilla) de esa película de pesadillas, esquizofrenia y conejos llamada Donnie Darko. Y me acordé de que en esa película sonaban varias de las mejores canciones inglesas de los ochenta, como el "Love Will Tear Us Apart" de Joy Division, lo que no está mal si vives en un villorrio del sur de los Estados Unidos, eres un miserable y los conejos gigantes te frecuentan. Bueno, no me hagáis mucho caso, tampoco sé muy bien de qué iba la película, creo que me perdí en uno de esos bucles temporales yo también, a pesar de que me gustó y Miriam se preguntaba por qué coño ponía esa película del conejo (es que el rockdelux ha dicho que está bien, le contesté... ah!). Bueno, el caso es que pensé (no, la noche en la que vimos la película, no, bastante ya tenía con regresar de ese bucle donde me había metido, y con n...

Dongs of sevotion

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"la música no te salvará de nada salvo del silencio" PIANO MAGIC He seleccionado de mi discoteca a cuatro de mis artistas favoritos: Mark Hollis, Mark Kozelek, Matt Ward y Matt Elliott, con la intención de compartir mi devoción mariana por ellos. ¿Y qué tienen en común? Bueno, además de ser dos Mark y dos Matt (lo cual no tiene importancia, aunque hayan podido influir de forma inconsciente en esta reunión), tienen en común que deleitarán a aquellas naturalezas melancólicas que se solazan en los días grises de invierno (al igual que otros en una mañana de verano en la playa), asistiendo a desnudas ceremonias de silencio, que no se atemorizan cuando ven a los pájaros de la muerte sobrevolar las canciones de Nick Drake, ni cuando oyen las alimañas en la noche en las canciones de Jason Molina, ni se deprimen escuchando las patéticas historias de incestos, asesinatos y monstruos de Will Oldham o Nick Cave, o de mi adorado Bill Callaham de Smog (al que le he pedido prestado...

El juego de la literatura y la vida

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En tres escritores, los tres con el sello de la editorial Anagrama: Ricardo Piglia, Roberto Bolaño y Enrique Vila-Matas; un argentino, un chileno (exiliado) y un español, como el chiste. Lo más apasionante de estos tres es cómo en la narrativa se va fijando una trama portentosa, construyéndose una apasionante geografía y, como toda geografía (arbitraria, justificada por accidentes naturales y políticos), va conformando las fronteras de lo que llamamos vida y lo que llamamos literatura. PIGLIA Es el que parece asumir con menos conflictos, y con más inteligencia su condición de ser humano, por decirlo de una manera algo tonta. Me refiero a su pasión como lector y creador, por un lado y la de escritor en el mundo, en la sociedad (o en la polis para entendernos, o tal vez para entendernos menos todavía, da igual) por otro lado. No se atrinchera, ni se refugia de la vida en la literatura o en su estatuto de escritor, sino que dialoga. Asume sin conflictos sus convicciones sociales sin t...

Resaca inglesa: Microdisney

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El primer disco de Microdisney es uno de los discos más extraños de los ochenta. Everybody is fantastic es un disco delicioso cuando te habitúas a él, cuando no te dejas amilanar por su extraña tensión, por su clima de amenaza. ¿Y de dónde surge esa tensión en esta preciosa joya de los ochenta?: pues en la guerra fría entre sus dos protagonistas, el oscuro Cathal Coughlan, y el luminoso Sean O´Hagan, el ying y el yang de nuestra banda irlandesa. En uno predominan los anhelos destructivos, los ambientes sórdidos; en otro, la placidez reflejada en tonos festivos, juguetones, retros (que explotaría O'Hagan en su siguiente banda los High LLamas -oíd Guideon Gaye-). El efecto de esa relación peligrosa es un disco crispado, donde plácidas composiciones se mezclan como en una pesadilla con un ambiente lunático, psicótico (reflejado en títulos como "Dreaming Drain", "Moon", "Sleepless", o el reverso del nombre del disco: la canción "Everybody is Dead...

Excusas para viajantes

No me he ido de casa aunque eso les parezca a quienes ven habitualmente las persianas echadas. Tampoco he tenido un ataque de locura transitoria como dicen mis enemigos que me vieron estos días acechando a todas horas junto a mi mujer la línea 2 de autobuses de Sevilla con una maleta con las ruedas rotas y una bolsa de viaje raída por mi gata. Si he robado un poco de tiempo de mis obligaciones profesionales es para ofrecer disculpas a todos aquellos (sé que son poquitos, pero agradecido estoy) que alguna vez visitan mi casa para ver cómo estoy. Me acabo de comprar un piso y no he dispuesto de tiempo ni de Internet en casa para escribir ni para visitar los blogs que más me gustan. Mis compañeros se ríen de mi pelo hirsuto y mi barba enmarañada, y me felicitan por compartir con ellos su risa de funcionarios felices de clase media. Debo de parecerme al hombre de las cavernas. La razón, que tiene todo el aspecto de un funcionario de hacienda o un vendedor de enciclopedias, me ha convencido...

Matt Elliott y Sebald

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Pensé en el comienzo del invierno en las montañas, en el silencio completo y en el deseo que siempre tenía de niño de que todo quedara cubierto de nieve, el pueblo entero y el valle hasta las mayores alturas, y en que entonces me imaginaba como sería cuando en la primavera nos desheláramos y saliéramos del hielo. Extracto de "Austerlitz" de Sebald Adentrarse en el terreno poético de Sebald es asistir a una recuperación de un pasado que se resiste a desaparecer, a la memoria de los fantasmas y los muertos, de la barbarie de nuestra arquitectura de la muerte, y la genealogía de los objetos que han pasado del terreno de la historia y del poder al de la naturaleza (de nuestra civilización, pues). Sebald va dotando de voz a todos esos objetos, que comienzan a hablarnos, ya sea a través de otros textos, de fotografías ("Es posible que la fotografía sea la profecía de una memoria social y política todavía por alcanzar" decía John Berger) o directamente. Esta arqueología ...

Una temporada en el infierno

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Esto es un homenaje a grandes músicos y discos que surgieron de la mente de personas al borde de locura. No pretendo hacer apología del artista atormentado ni faltar el respeto hurgando en las enfermedades de esas personas. Sólo quiero rendir un homenaje a esos discos que, de forma fingida o no, nacieron de la locura. Alexander "Skip" Spence merodeaba el ambiente folk de Bahía Arena de San Francisco. Dio testimonio de esta escena psicodélica con Jefferson Airplane (en los primeros pasos del grupo) y Moby Grape. El speed y la esquizofrenia imprimieron su fatal huella en la mente del músico, y acabó atacando con un hacha a sus compañeros de grupo. El disco (magnífico): Oar , de 1969, grabado en Nashville, meses después de estar encarcelado en el hospital Bellevue para enfermos mentales de Nueva York. Él acababa de morir cuando se reeditaba treinta años después esta banda sonora de la esquizofrenia habitada por ángeles y demonios. Syd Barrett. El cantante, guitarrista y composit...